Tengo 50 años y me acabo de independizar. Por fin! Si lo han echo mis hijas, ¿por qué no puedo hacerlo yo? Para los jóvenes de ahora, 27 años de matrimonio parecen muchos. Pero no es verdad;  ¡son muchíííísimos! El juez decidió que él se quedara en la casa que yo he estado limpiando y fregando cada día de lunes a domingo. Ahora soy una ama de casa sin casa y sin amo. No tengo trabajo y es difìcil que encuentre algo para mí en el pueblo, así que me acabo de mudar a Madrid. Nunca había cogido un tren sola, jamás había comprado un billete de metro y nunca me hubiera imaginado que abriría un blog. Yo,  siempre tan sumisa y callada y ahora mírame!  Ya os iré contando cómo es eso de volver a tener 20 años con 50.

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