Mi primer piso y mi nueva vida sola empezó un mes de abril y llovía, eran pisos tipo estudios y  el primer domingo por la mañana me desperté por los gemidos de los vecinos que hacían un polvo mañanero.. . Me sentí sola como le pasaba a Carrie en sexo en Nueva York, comprendí que no es lo mismo estar sola en la ciudad porque al salir a pasear por sus calles era como estar acompañada por toda esta multitud, cruzaba “La Gran Vía” , y allí era una más. ¿Cómo me iba a sentir sola? ¡Ojalá! Me sentaba en una terraza  llena de gente y el fin de semana iba a visitar el museo del Prado y allí , dentro de sus salas todas llenas de gente,  no estaba sola. Vivía en el barrio de “Lavapiés” que estaba lleno de bares nocturnos y por la noche pasaban muchos jóvenes cantando, gritando por la calle. Una vez me desperté de madrugada al oír unos gritos: ¡ Voy a llamar a la Policía! era una señora con acento cubano muy enfadada. La noche siguiente  pude dormir ya que cerraron el bar justo de debajo de casa. Al llegar el mes de Julio, los días y noches eran tan calurosos que era más ruidoso todavía,  al ser una calle estrecha en los balcones de delante  se oía la música, voces, ropa tendida..aquello parecía una Sicilia, los niños jugando en la calle, gritando. Hasta se montaban fiestas en los pisos de vecinos. ¿ Sola en casa? no, por suerte.

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