Empezar una aventura era cuándo encontré un estudio en el barrio de Lavapiés y el primer dia estaba muy desorientada y me sentía asustada en el barrio y cada dia era como una aventura para conseguir encontrar lo que necesitaba para vivir.  Además la gente era muy rara o me lo parecía a mí  y un dia pensé  que me seguía un hombrea casa, cómo era un barrio muy humilde, había gente de todas las razas y de todos los países del mundo,  tenía miedo de la gente y estaba excitada y nerviosa de tener que vivir en este tipo de barrio, creía que sería más moderno y luego me enteré que és el barrio más antiguo de Madrid. Era una aventura pasear por estas calles llenas de tiendas de ropa  y restaurantes de otras partes del mundo, y  muchos eran  asiáticos y se respiraban olores  de espécies picantes que deben utilizar en sus cocinas.  El piso estaba situado en lo alto de una calle muy empinada, con unas vistas muy bonitas, peró no sabía dónde estaba todo y sólo el propietario me había dicho que había un Carrefour hacia al final de la calle, y si lo llego a saber antes no me hubiera pasado durante más de diez días calle abajo y calle arriba y agotada porque todas las callejuelas eran igual de empinadas, y  todas daban salida a la plaza de Lavapiés.  Pero lo que no sabía que a menos de diez minutos, en dirección contraria a la calle empinada estaba situado un Mercado pequeñito ya me extrañaba a mí , era una calle principal  la calle de Santa Isabel . Ahora ya veía tantas tiendas que no sabía dónde ir, entre tienda y tienda había restaurantes y bares y una librería cafetería. No me había dado cuenta que había un cine antiguo o una Filmoteca que sólo proyectan películas muy antiguas y por la tarde estaba llena de otro tipo de gente más joven y era una calle con doble vida, hasta incluso había una escuela de flamenco y  también escuelas de teatro. Todo en una sola calle, y es que al final vivir una aventura és  empezar en un barrio nuevo.

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