Como no me había divorciado nunca, no pensé en lo que me venía encima. Todo empezó en el mismo momento que llamé a mi madre una mañana y le dije, mama vengo a casa a quedarme unos días, porque mi marido me ha pedido el divorcio y no se que hacer.  Sincerarte con tus padres o hermanos y decirles que quieres divorciarte no es fácil, porque me vinieron críticas de todos lados, mis padres querían que volviera a casa y que todo siguiera igual y por otra yo les decía que no podía hacerlo, me pasé todo el fin de semana muy triste. Les era imposible entender que no me tenía que ir de mi propia casa y yo les dije que él era el que no quería irse. Pero ahora no hay ningún delito si tu te vas unos días de casa, que ya no es abandono de hogar, sino que se rompe la convivencia entre la pareja. Y tuve que convencerles para decirles que no significaba que lo perdería todo. Si no que ahora primero se pide el divorcio y puedo irme al mismo tiempo de mi casa sin perderla, porque el abogado realiza enseguida el trámite del divorcio. Pero volver a casa después de 25 años no es igual que cuándo te vas de viaje de fin de curso y vuelves.  Ya no sientes que estás en casa, tu hogar de cuándo eras niña. Además cómo en la época de mis padres nadie se divorciaba, pero tienen amigos más jóvenes que sus hijos se divorciaron. Pero es diferente que te lo cuenten los otros a que te pase en tu propia familia. Y no lo asimilaron nada bien y  al mismo tiempo significaba un cambio en sus vidas. Por tanto, menos mal que mi hermana gemela se percató de todo y ella mismo se ofreció para ayudarme, más que nada, ella al ser igual que yo, entendía mi decisión y ellos no lo podían comprender ni asimilarlo, lógicamente.  También tengo dos hermanos más pero no te puedes sincerar igual que  en una hermana. Además eran las fiestas de Navidad y fin de año, y tuve que pasar por un juicio familiar, me sentía culpable y con cargos. Y me tuve que defender yo misma de algunas acusaciones que ellos no entendían porque no conocían a la persona de mi ex-marido, sino que lo conocían como una persona abierta y agradable. No puedes juzgar a nadie culpable mientras no se declare lo contrario ante el juez.

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