Nunca pensé que iba a ser el mejor verano de mi vida. Me sentía segura de mí misma y tranquila sin presión de ningún tipo. Y nerviosa, porque pasaría mi primer verano sin un hombre al lado. Desde los 18 años, siempre he estado los veranos con él. El mejor verano era cuándo nos fuimos por la Costa Brava en una vespa roja. Los demás veranos los pasábamos en el campo con mis padres y nunca a íbamos a la playa. Y el último verano juntos nos marchamos de puente los dos solos. Por cierto, en un pueblo del interior. Y el pueblo estaba vacío, como nuestra relación. Porque la gente se había marchado a la playa. Teníamos que celebrar nuestro aniversario de boda y no quiso hacer el amor. Y cuándo le pedí una explicación, me preguntó que si yo tenía un amante. Indignada, yo también le pregunté si él tenía una amante y me dijo que no pero me escondió la mirada y con gesto de culpable. Él era infiel y lo supe entonces que me engañaba. Y sin un hombre no me he aburrido para nada. He disfrutado de la playa, he ido a pasear bajo la luz de la luna y pasear en bici. Me bañaba cada día. Me he tostado al sol cada día. Me he sentido como una de las famosas de las revistas. Como Ana Obregón, que sale en bañador sola en las playas de Mallorca. Y he podido vivir las noches de verano, tomar un helado en una terraza o una copa en un Chill-Out. Y además me invitaron a una fiesta por la noche. Y además era una fiesta temática. Me tenía que disfrazar. Estaban todo el mundo alegres y la gente se divertía y yo también disfruté como nunca, bailando hasta la madrugada. Este año sí que han sido vacaciones de verdad. El sol, amigos, fiesta. que más se puede pedir. La verdad, no lo hubiese imaginado nunca.

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