El día de la mujer  nunca se refiere a la ama de casa que yo represento, y se puede decir que somos las que estamos en paro. Pero antes en el año 2000 tuve la suerte de encontrar varios trabajos que me decepcionaron mucho los propios jefes. Por cierto algunos machistas. Y lo digo por experiencia. En algunos trabajos me han despedido y en otros me he ido yo misma. En un trabajo de administrativa me despidieron porque mi jefe quería que fuera con él a cenar. Y yo me negué. Otro trabajo que suplí un verano, el jefe volvió de vacaciones y dijo: Esta señora es muy mayor para este trabajo. Yo tenía entonces 40 años. Cómo es lógico cuándo vino de vacaciones la otra secretaria no le caí nada bien y al jefe tampoco porque la quería más joven. Supongo que él quería una compañera nueva. Otro era en una joyería que era más bien de contable y yo les dije que no tenía ni idea y el señor contable en lugar de ayudarme, me ignoró y no contestaba nada ni me decía nada de cómo iba todo. Otro trabajo que conseguí de recepcionista me pasó al contrario que por culpa de otra mujer me despidieron. Me sentía como en una novela la de “Herederos” de televisión, porque esa chica se tenía que casar con el dueño de la empresa y era ¡Mi canguro!. Y yo tenía que sustituirla, y me despidió porque no quería que los jefes supieran cómo era ella antes y tuvo miedo de que yo lo contara supongo.Y convenció a la empresa, “su novio” para que no me contrataran. Y el último trabajo era de ama de casa y yo me he despedido. Ahora soy mi propio jefe.
Y si hay tantas mujeres en el paro, es porque ellas también quieren ser su propio jefe.

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