Por una vez en la vida me siento mi propio jefe y es una experiéncia que recomiendo. Ahora tengo que tomar decisiones importantes, antes sólo decidía si compraba en Carrefour o en Mercadona y para comprar mejor y ahorrar en el pan. Además de pensar en mi plan de expansión familiar, me refiero a mis hijas, que por ellas he decido de separarme, para que tuvieran ellas la libertad que yo no tuve. La de decidir por ellas mismas. Yo sabía que les gustaba estudiar y qué se les daba bien de hacer. Mientras ellas van creciendo, puedes observar si ya resaltan en algo, pues tienes que decidir tú a veces por ellos y ayudarlos en escoger en lo que son buenos y así puede que triunfen y sean los mejores. Ahora que ya más o menos casi que lo conseguía, no tuve el apoyo que esperaba. Independizarme ha sido la mejor decisión que he hecho. Me estoy enriqueciendo cada día, sólo con gente nueva que conozco. Por trabajo he ido a Italia y nos tuvimos que quedar a dormir en el apartamento de la editora italiana. Un estudio muy bonito todo de diseño. El pueblo se llama Pávia y sólo queda a media hora de Milán en tren, precioso y con calles empedradas. El divorcio me ha ido para ser mi propio jefe y también libertad de viajar. Nunca podía quedarme ocho días fuera de casa y han sido mis primeras vacaciones de verdad. En un Ave fuimos a Bolonia, y a Turín. Están llenas de tranvías como en los años 30. Pero excitante, por toda la gente que he conocido y justamente dos chicas que también están separadas y no dependen de nadie. Nos hemos entendido enseguida y cómo hemos pasado por lo mismo. Una de ella era española que se quedó en Italia por amor y la otra era italiana y todavía no había encontrado un hombre que se pudiera comprometer de una manera seria. Y también son sus propias jefes.

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