Toda mi vida de antes era un cuadro. Mi ex- depresivo, mis hijas depresivas, yo depresiva incluso las noticias cada día eran depresivas. Es porque antes mi vida estaba vacía, no hacía nada que gustara o que me gustase a mí. Lo mejor es que al irme de mi propia casa, todo cambió para siempre. Ya mi vida no era un cuadro, porque la gente de mi alrededor no era depresiva, la luz en la ventana al levantarme al día siguiente era diferente y yo una mujer feliz,  parecía que hubiera desaparecido todo. Era agobiante vivir, siempre pensando en los gastos de la casa y que él controlaba continuamente y sabía que si compraba algo aunque fuera de  “women secret” diría ¿Para qué has comprado esto? . Siempre pensando en el dinero que no me gastara nada.  Ahora tengo una vida propia y el cuadro que veo, es precioso , hay alegría , cariño y sorpresas buenas y malas, porque antes miraba por la ventana y esperaba que pasara algo, ni menos pensaba que viviría en Madrid,  que conocería tanta gente y tendría que viajar yo sola en AVE o ir a un restaurante japonés y comer con palillos, que por cierto no es tan difícil. Conozco muchos teatros y museos, he viajado y  he probado un capuchino en Milán y  puedo desayunar en una terraza en malasaña, sólo me faltaba ya ver Barcelona  el día de Sant Jordi, !Qué pasada! llena de escritores por todas las librerías y poder hablar con ellos ha sido una experiéncia tan bonita, tuve que aguantar los apretones de la gente, pero al final conseguí ver a muchos, como a María Dueñas, Víctor Amela, Pilar Rahola. Ya no és lo mismo,  que antes siempre dependía si él estaba de buen humor y si hacía buen tiempo o no para hacer algo, y me decía: hoy no salgo en todo el día, porque hace nublado, “nublado” era siempre el cuadro que tenía en casa. Ahora cada día sale el sol y  si no sale el sol , ni me preocupa porque yo tengo planes siempre y el cuadro ya no tengo que aguantarlo ni mirarlo.

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