Antes le pedía permiso siempre para salir con las amigas, si por ejemplo, quería ir un día a la playa porque organizaban una salida las del trabajo. Y de hecho no perdí la costumbre de hacerlo, y claro, ahora veo que esto ya ha cambiado en cuánto a mis tiempos de jovencita. Lo veo por mis hijas, ellas si quedan con las amigas, hablan con el novio y le dicen que van a quedar simplemente.  Yo en cambio, siempre pedía permiso para todo, era lo normal, en aquella época de los años 80, la mujer era “propiedad” del marido y sin su consentimiento no se podía salir. Pero es que últimamente yo quería más independéncia, porque lo veía con las relaciones de las demás parejas que he ido conociendo. Y gracias a ir a un colegio privado mis hijas yo cambié de mentalidad, porqué cuándo nos reuníamos todas las madres por algún evento del colegio, hablábamos sobre que planes hacían y me acuerdo que en un festival del colegio me lo pasé muy bien.  Porqué hacíamos carreras de sacos con los padres y nos hicimos amigos con algunos de ellos, y por tanto, eran un nivel más social-económico mejor y claro ellas tenían total libertad para salir a cenar con sus amigas de clase de sus hijas.  Yo sólo pude ir una vez porqué si no ya no me hablaban en el colegio y era cuándo mi hija se cambió de colegio para ver si yo cambiaba de opinión, vaya que por interés de ellas me dijeron que fuera y yo quise ir.  Entonces yo ya tenía 45 años y ya veía que ellas estaban más liberadas que yo y en sus parejas, pues yo he ido cambiando gracias a conocer gente diferente, y de un nivel cultural más alto , porque no pude  seguir estudiando , no porque  fuera tonta ni nada. porque la sociedad era más machista en general.  Yo quise educar a mis hijas en un mundo más moderno, de igualdad y al final he madurado sin tener estudios y he tenido mis propias ideas y pensamientos.   Lo peor es que mi ex-marido  todavía sigue en una mentalidad diferente a la mía , y yo quiero que mis hijas no tengan que pedir permiso a nadie y  lo de poder independizarse económicamente es lo más importante.  Ahora ya he madurado y no pido permiso para realizar mis sueños ni en la educación de mis hijas menos.

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