Siempre me ha gustado fregar los cristales, y era en esta época del año que más los limpiaba, porque me acuerdo que si llovía un poco ya estaban sucios y cada semana los limpiaba los de toda la casa y eran grandes. Vivía en un piso de cuatro habitaciones..y el comedor tenía una pared todo de cristal.. ¡Pues imaginaos! Al final me dolían las manos de tanto fregar!. Os digo pues, que no lo hagáis, es una tontería y una pérdida de tiempo, porque no te lo valoran, en cambio solo te valoran que ganes dinero. O sinó que nos cuidemos y estemos guapas y delgadas, y los cristales es lo de menos. En cambio ahora lo dedico a mi misma, y mejor dedicar mis fuerzas al gimnasio.Y pensar mejor en hacer dieta y no pruebo el pan y todo a la plancha. Voy a tomar un café a una terraza con una amiga, o a leer un libro y lo dedico a mirar en internet.. ¡Pero limpiar cristales ya no! Porque como más limpiaba más esclava de la casa y los cristales se habían convertido en una manía y me agobiaba verlos sucios y siempre estaba limpiándolos. Pero ahora me pongo a limpiar los cristales y sólo les dedico un minuto de mi tiempo, y además..!con un brío! A través del cristal ahora veo otro paisaje por suerte, como los tejados de Madrid,con sus cúpulas que parecen que estemos en Italia y me encantan. Ahora mi cara es un reflejo del cristal . Antes me daba miedo mirarme al espejo. Me veía demacrada con ojeras y es que ahora, ni me reconozco, me veo guapísima. Pero la principal culpable de que haya cambiado ha sido porque detrás de mí he visto que puedo hacer cosas nuevas y diferentes. El otro día estaba en el supermercado del pueblo y lo noté, porque una mirada vale más que mil palabras, como solemos decir, me di cuenta de que era verdad, porque me encontré a un antiguo vecino de dónde yo vivía antes y me miró de una manera muy “diferente”, noté yo que era una mirada de admiración, de no creer lo que estaba viendo, y no bajó la mirada y me miró fijamente. Yo, en cambio, me sentí alabada, porque algo en mí había notado este señor. Espero que no se ofenda su mujer. JaJa! ¡ Cómo hemos cambiado!.. yo pensé que no llegaría ese momento de admirar a una mujer, como si yo fuera famosa o algo así, ahora veo que lo he conseguido. Me gusta lo que veo detrás de los cristales y mis hijas me dicen lo guapa que estoy, pero si lo dicen no es amor de hijas, porque yo lo he notado también por las miradas de los hombres que antes ni existía para ellos.

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