Nunca pensaría que me iba a suceder a mí, me imaginaba envejecer al lado de mi marido, bueno ex-marido. No quería quedarme sola,  pero la verdad hay que ver las ventajas también, que suponer ser siempre ser señora de. Me quedará siempre grabado el día que firmé el primer contrato, que fue el de alquiler, porque nunca era sólo a mi nombre, siempre firmaba todo con el nombre de los dos. No era siempre, porque sólo compremos un piso al casarnos y abrir alguna cartilla en el banco. Pero aquí en Madrid, tengo que hacer muchos papeles nuevos y el primero que firmé  era el 16 de Abril y me acordaré  siempre, me daba miedo de ir a firmarlo,  era como que me negaba a ver la realidad, porque no quería ver que estaba a punto de divorciarme y que tienes que pasar página que todo cambia y nada será como antes. Tampoco nunca he firmado nada que no fuera sin mi ex-marido pero este contrato no és como el de matrimonio ni es para todala vida. Ahora cuándo lo pienso todo me parece una tontería porque necesitaba adaptarme a una situación nueva y en esos momentos me acuerdo que cuándo pasaba por delante del buzón me daba terror, no quería admitir que vivía yo sola y ver mi nombre en él . Ahora veo que no había motivo para tanto y me siento muy despierta, antes estaba desanimada y no es lo mismo parecer ser feliz que sentirte feliz. El primer día en mi estudio o más bien mi primera noche fue la más larga, parecía Poltergeist, escuchaba ruidos, que crujían los muebles y hubo una noche que se encendió una luz del comedor, todo eran imaginaciones mías, era lógico. Cerraba por dentro la puerta del piso, porque se oían voces, por lo menos no dormía con mi enemigo. Las demás noches escuchaba música con canciones románticas y además no tenía ni televisión ni internet , suerte del móvil que es un Smartphone. Lo más importante en la vida es saber quién eres y no ser señora de…
El club de las divorciada tiene la clave para pasar de tu exmarido.

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