Dicen  que hay muchos peces en el mar, pero nunca me había imaginado que ya no tendría que pasar por esto nunca más. Y que tengo que volver a preocuparme de ir a “pescarlos”. Estoy  ahora haciendo y viviendo cosas impensables que nunca me habría imaginado. Pero la realidad a veces supera a la ficción. Lo digo porque  me he tenido que atrever a salir y para dar este paso primero me tuve que apuntar por internet a una página de Singles . Pero !Qué remedio¡ Si quiero conocer a alguien, tengo que hacerlo así. Pero en la página te dicen dónde van a reunirse y a qué hora y te apuntas,  Es fácil !sólo tienes que apretar un botón¡ Y luego decidirte a ir, porque yo estuve primero unos tres meses apuntándome y luego no me atrevía a ir. Hasta que una tarde me decidí a hacerlo. También la verdad, porque vale dinero y te tienes que gastar la cena pero pensé que puede pasar de malo: ¿Que no me guste la cena?, pues dije, voy a probarlo y ya está. Pues me armé de valor y cómo además era un restaurante gallego, me animé.  Más que nada para probar las empanadas gallegas. Que era la primera vez que las probaba y otras cosas que quería probar, supongo..  porque sólo quería ir a hablar y conocer a gente en general. Sabía que había chicas, y también quería hacer amigas, más que amigos. Pero al llegar allí me presentaron de golpe a cinco o seis señores, tenía tanta vergüenza, que no pude reaccionar y me encontraba de repente dando besos a seis o siete hombres. Estaba como el primer día de clase del instituto. Y me sentí importante. Pero duró poco, porque empezaron a llegar la competencia, me refiero a más chicas, porque yo toda inocente, ya estaba pensando que iba a estar yo sola. ¡Que va!. Me puse hasta celosa y todo, porque veía que habían ido muy guapas y yo me puse lo primero que encontré y no iba nada femenina. No quería que se notase que iba a ligar. Lo único que me puse una blusa blanca con escote. Pero las demás iban más provocativas. Creía que yo iba a ser la única de mi edad, pero me equivoqué, porque éramos todas de mi edad más o menos, y ni nos miramos ni hablamos entre nosotras, temíamos que alguna pillara a otro que nos gustase. Como igual que en el instituto, era como retroceder en el tiempo. Y todas estaban pendientes de los hombres y de conocerlos a ellos. Yo pensaba que iba a conocer también a ellas, pero ví claramente que la gente iba  a “pescar” para ver si alguien cae en  las redes. Pues yo también empecé a hablar con un señor de la mesa y  muy amable se ofreció a llenarme la copa y después me sirvió de una  bandeja y  una sensación como de coqueteo que me encantó.  Pues me lo pasé genial con  el primer encuentro con los Singles, pues ya puedo decir que sí  que es verdad que hay peces en el mar.

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